Carlos Ocaña

Una presentación

Como director de orquesta mi objetivo es proponer una idea musical que conecte con los músicos de la orquesta a través del gesto. Entender a los músicos y establecer una comunicación con ellos es esencial para obtener de ellos todo su potencial.

Busco hacerlo con el “Tantris Ensemble”, una agrupación musical de la que soy director y co-creador y con la Orquesta Sinfónica MDC, iniciativa de músicos profesionales de Alcalá de Henares. Creo que la música es un lenguaje que debe conmover, promover la cultura y, finalmente, transformar la sociedad.

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uno de mis conciertos

En la actualidad dirijo

Orquesta MDC

MdC es una iniciativa de músicos profesionales formados en el Conservatorio Profesional de Música de Alcalá de Henares. Tras haberse licenciado y formado en el extranjero, además de haber trabajado en orquestas nacionales e internacionales, como la Orquesta Nacional de España, Sinfónica de Euskadi, Orquesta de Cadaqués, Sinfonieorchester Basel, Filarmónica de Berlín, Orquesta Mozart, etc, han creado un espacio cultural donde poder poner en valor toda la experiencia adquirida en la ciudad donde comenzaron sus estudios musicales.

Tantris Ensemble

El Tantris Ensemble es un conjunto formado por profesores de la Orquesta Sinfónica de Euskadi creado con el objetivo de aunar el peso y la variedad de los colores propios de una orquesta sinfónica con la flexibilidad y el virtuosismo de un grupo de cámara. Dirigido por Carlos Ocaña y con Irene Echeveste como concertino, los músicos que forman el Tantris Ensemble mantienen una actividad musical al más alto nivel actuando tanto como solistas como en agrupaciones de renombre en el plano internacional.

Mi visión

la música es un lenguaje que debe conmover, promover la cultura y, finalmente, transformar la sociedad.

Creo que la música es un lenguaje que debe conmover, promover la cultura y, finalmente, transformar la sociedad.

Busco hacerlo con el “Tantris Ensemble”, una agrupación musical de la que soy director y co-creador y con la Orquesta Sinfónica MDC. Con los primeros fue con quienes debuté como director, en la inauguración de la 25 temporada de Matinées de la OSE en un concierto de serenatas de cuerda.

El hecho de ser violinista profesional es, en mi caso, una ayuda inestimable. Desde mis inicios en Alcalá de Henares y en el Conservatorio Superior de Madrid, con Santiago de la Riva, hasta mi posgrado en Amsterdam, creo haber adquirido una visión muy amplia de los diferentes formatos y estilos musicales.

Gracias al violín no solo me apasiona la música clásica en cualquiera de sus formas, sino me fascinan asimismo terrenos tan distantes de ella como el jazz o el flamenco.

El violín contribuye a mi condición de director de orquesta con dos enormes aportaciones. La primera de ellas es la experiencia que como intérprete he acumulado, ya sea actuando como solista o concertino. La segunda, como músico de orquesta, me ha permitido participar en muy variadas formaciones en España, Europa y América, así como trabajar con numerosos directores de prestigio.

El violín contribuye a mi condición de director de orquesta con dos enormes aportaciones. La primera de ellas es la experiencia que como intérprete he acumulado, ya sea actuando como solista o concertino. La segunda, como músico de orquesta, me ha permitido participar en muy variadas formaciones en España, Europa y América, así como trabajar con numerosos directores de prestigio.

Verdaderamente, el hecho de interpretar música clásica o barroca influyó notablemente en mi decisión de profundizar en el estudio más completo de la música y dirigir. Haber trabajado con directores como G. Noseda, A. Orozco-Estrada, Juanjo Mena, Robert Trevino, entre otros, me ha ayudado enormemente.

No obstante, puesto que entiendo la dirección de orquesta como la oportunidad de crear un sonido único, inherente a las distintas características de la formación que lo produce, me siento profundamente interesado en muchos otros estilos.